De las primeras lecciones que aprendí cuando me embarqué en el mundo del seguro fue los principales riesgos a los que se exponen y afectan a las empresas para garantizar su continuidad.

Principalmente eran tres.  El primero de ellos es el conocido y temido incendio que puede devastar toda una industria. Tenemos el reciente ejemplo de Campo Frío.

Como segundo riesgo tenemos la responsabilidad civil o daños causados a terceros, en la que las empresas pueden verse envueltas en reclamaciones millonarias, ejemplo reciente de la Carne mechada.

El tercero es el Lucro Cesante o pérdida de beneficio. En la actualidad hay que añadir un cuarto riesgo que ha irrumpido con mucha fuerza, convirtiéndose el principal riesgo al que se ven afectas las empresas que es la Ciberseguridad.

Hoy nos vamos a centrar en el Lucro Cesante y demostrar la importancia que supone no solo tener contrata esta garantía, sino tenerla bien asegurada.

La pandemia ha llevado a la práctica mis primeras lecciones de seguros.  Numerosas Empresas, Pymes y autónomos se han visto obligados a cerrar sus negocios, sin poder facturar y teniendo que soportar todos los costes fijos asociados a la actividad.

Si bien la garantía de Lucro Cesante no tiene efecto por pandemia ya que el origen principal de la cobertura debe ser a consecuencia de un daño material cubierto a través de una de las  garantías de la póliza, el efecto producido es el mismo que si hubiéramos sufrido, por ejemplo, un incendio.

Un incendio de fuerte envergadura paraliza la actividad unos seis meses de media. Por desgracia todos hemos comprobado recientemente el impacto económico que supone estar cerrados durante el periodo de alarma. La importancia de la garantía de Lucro Cesante es vital ya que nos respalda desde el primer momento de las pérdidas de beneficios que sufrimos por un cierre forzoso de nuestro negocio.

Las opciones de paralización de negocios son más amplias de lo que cabe esperar.  Algunos ejemplos:

  • Perdida de suministro de materias primas que me impidan acabar mi producto.
  • Un robo en nuestras instalaciones.
  • Rotura de maquinaria de producción.
  • Un daño por agua que inhabilite el servidor de la empresa.
  • El mencionado incendio.

Como comentamos antes, no solo es importante tener contratado la garantía de Lucro Cesante por lo ya mencionado, sino tenerla bien asegurada.

Hay tres modalidades estandarizadas en el mercado:

  1. Pérdida de Beneficio: Se calcula en base a la contabilidad real de la empresa, y con una limitación temporal. Ej.: Beneficio anual de 30.000€ por un periodo de 6 meses. Con esta opción de cobertura nos encontramos con varios problemas.
    • El beneficio declarado es anual, por tanto el capital asegurado de divide en 12 meses y no por los 6 meses contratados como la gente tiende a pensar.
    • El beneficio debe regularse en póliza cada año para no incurrir en infraseguro.
    • Todo beneficio que esté fuera de contabilidad no se contempla.
  1. Indemnización diaria: Se establece una cantidad diaria de indemnización por un periodo de tiempo. Ej.: 200 diarios durante 6 meses. Con esta garantía nos encontramos con el problema de que la actividad de las empresas varía y nuestros costes puedan ser superiores al capital diario asegurado. Debemos llevar un control constante de los costes y adecuar el capital asegurado a la realidad de la empresa.
  1. Gastos permanentes: En caso de siniestro, la garantía asume los costes fijos de la empresa. Para mi es la opción más efectiva y que yo particularmente suelo recomendar, ya que por esta modalidad se asumen todos los costes fijos de la empresa, incluidos los de personal y mantiene a flote la empresa.

Espero que estas conclusiones sirvan a todos para demostrar la importancia de tener asegurado esta garantía, revisar sus contratos de seguros e incluirla los que no la tenga y revisar la modalidad contratada a los que si la tengan.

Pablo de la Fe

Director técnico de Moddo Seguros.

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